¡Basta de pleitos! Primero Michoacán

enero 25, 2020 en La Opinión, Michoacán por Severo Quiroz

EN LA OPINIÓN DE…

 

Estado de Michoacán, México (Google)

Estado de Michoacán, México (Google)

Efraín Barrera Medrano
Michoacán ya no está para improvisaciones ni para aventurerismos políticos; el próximo gobernador debe tener la valentía para atreverse a tomar decisiones fuertes, pero también debe ser un líder con credibilidad social que tenga la fortaleza para no caer en tentaciones y la sabiduría para replantear muchas cosas sin equivocarse tanto, ante un pueblo muy lastimado e incrédulo.
Finanzas destrozadas, desempleo y delincuencia exacerbada son solo algunos flagelos sociales que heredara y con los que tendrá que lidiar 6 años el próximo gobernador. Tendrá que dar mayor certeza a las familias michoacanas trabajadoras que han batallado y luchan cotidianamente para no acostumbrarse a las malas noticias ni a vivir agobiadas por la incertidumbre que genera el hecho de salir de la casa y no tener la certeza de regresar.
Las discrepancias entre el estado y la federación han sido recurrentes y factor de inestabilidad política que ha frenado el desarrollo de Michoacán. Una mala planeación de las políticas públicas y El poco respeto entre los diferentes niveles de gobierno por desconfianza u origen partidario, han puesto en perspectiva el ´poco interés oficial por los problemas sociales ponderando los personales o de grupo, aflorando los revanchismos y la polarización de la clase gobernante por lo menos en los últimos 3 periodos.
Lo sucedido entre el entonces presidente Felipe calderón y el ex gobernador Leonel Godoy Rangel fue conocido con toda evidencia; una animadversión que llevó al extremo de utilizar de forma facciosa las instituciones públicas para consumar lo que a todas luces fue una venganza política del presidente, contra un gobernador cuyo pecado fue haberle ganado una elección en su estado natal.
La desaparecida PGR al mando del tristemente célebre exmagistrado Eduardo medina mora, el 26 de mayo del 2009 llevo a cabo detenciones masivas violentando derechos y garantías de 28 funcionarios públicos estatales y municipales, en lo que se conoció como el MICHOACAZO.
Agotadas las investigaciones, después de algunos meses tuvieron que liberar a los detenidos y exonerarlos de toda responsabilidad, pero quedo como marca indeleble entre ambos gobiernos que ya no se pudo subsanar; a Michoacán nunca le fue tan bien como lo había prometido en campaña Calderón; pero, sin duda, tampoco le hubiera ido tan mal si hubiese habido afinidad ideológica y coordinación entre ambos gobernantes.
Para des fortuna no fue mejor con el triunfo de fausto vallejo en el 2011, la expectativa de la mayoría de los michoacanos era que el cambio de color en la administración estatal traería buenas cosas para la entidad, eso no paso; la desconfianza aumento entre el nuevo gobierno estatal y el federal; no obstante ser del mismo partido, llego a niveles insospechados, tanto que el presidente nombró a un virrey que hacía las veces de gobernador y a partir de su llegada emprendió un terrorismo político contra funcionarios estatales y alcaldes que temblaban al escuchar el nombre de Alfredo Castillo.
El virrey (mote ganado por propio merito) llegó con la misión de descabezar el cartel de los templarios; logrado el objetivo, indultó a delincuentes que le ayudaron, algunos viven en el extranjero; y a otros cuando ya no los necesitó los dejo a su suerte; muchos de ellos siguen organizados delinquiendo.
Era de sobra conocido que el gobernador solo era un sello y una firma; quien tomaba las decisiones en Michoacán era un personaje ajeno al estado con poderes plenipotenciarios. Los ciudadanos estábamos perplejos ante un gobierno totalmente endeble y vulnerado por sus documentados vínculos con la delincuencia.
Los michoacanos fuimos testigos de traiciones intestinas e insólitas detenciones como la del gobernador interino Jesús Reyna. La crisis institucional que provocó ese gobierno a Michoacán y el daño en términos económicos y de imagen pública fue brutal, y la tan anhelada PAZ y desarrollo económico nunca llegaron.
Hoy en día tampoco se ha logrado una coordinación adecuada ni un respeto institucional entre el actual gobierno de Michoacán y la presidencia de la república; posiciones políticas antagónicas han provocado que en Michoacán haya poca inversión pública y sigamos en la incertidumbre social que genera la inseguridad, desempleo, problema de educación, de salud, falta de Infraestructura básica y crisis financiera en el gobierno; con la esperanza que con la firma de la federalización de la nómina educativa sea la primera piedra que construya una nueva relación
El peloteo de culpas ha sido la esgrima invocada por todos para justificar errores o ineptitudes. A los ciudadanos de a pie les importa un comino protagonismos o poses políticas si no ven soluciones reales.
Es imperioso que el próximo gobernador recupere la confianza, restablezca relaciones con la federación y acabe con esa guerra fría que ha dañado en buena medida la institucionalidad, la convivencia social y las finanzas públicas de gobierno estatal
Baste decir que el 89.5 % de los recursos que ingresan a las arcas estatales son de origen federal, por lo cual, lo último que debe hacer un gobernador es pelearse con el presidente sea de su partido o de otro.
Michoacán está muy endeudado y le urge un rescate financiero, Pero eso no pasara si no se pone fin al sectarismo y a los pleitos. Lo cortés no quita lo valiente.