EL DESAFIO SOCIAL

abril 9, 2018 en Fotogalería, La Opinión, Nacional por Severo Quiroz

Por Jorge Álvarez Banderas

El Dr. Jorge Álvarez Banderas (Archivo)

El Dr. Jorge Álvarez Banderas (Archivo)

 

 

 

 

 

 

En el budismo existen tres principios que pueden ayudar a explicar nuestro contexto político: las tres raíces del mal, también conocidas como los tres venenos; el budismo distingue entre las tendencias sanas y las insanas. Las fuentes principales de las conductas insanas son la codicia, la aversión y la confusión; para poner fin a ellas, estas deben transformarse en sus equivalentes positivos: la codicia en generosidad, la aversión en bondad y la confusión en sabiduría.
Estas raíces también llamadas “raíces del mal”, parece que no solamente actúan en los individuos, sino también en las instituciones de los países, en nuestro sistema económico, mientras que para los grupos empresariales nunca se obtiene de manera satisfactoria una renta, cada vez desean más y más, las personas nunca se satisfacen con lo que consumen; en este proceso se vinculan todos, donde florece la codicia de una manera institucionalizada.
La aversión florece en los países atendiendo al resultado de la forma de pensamiento de la población, centrándose en pensar sobre el bien y el mal, sin permitirse mirar más a fondo y muchos menos en combatir lo que se ha identificado como malo. La confusión nace derivada de las versiones institucionales frente a los intereses individuales de las personas, logrando un efecto de indiferencia hacia los demás derivado de la forma de vida consumista que depende de un tejido global de relaciones sociales injustas.
Estas conductas insanas crecen mediante la globalización en la que estamos hoy inmersos de manera directa e indirectamente, dejando de lado la bondad, la generosidad y la sabiduría.
Los políticos no vendrán a solucionarnos la vida, hoy vivimos en México una campaña electoral tendiente a ocupar diversos cargos de elección popular, donde ya no hay ideologías de partido, sino intereses de grupo para seguir perpetuándose en el poder, sus eslogan mediante los cuales ofertan sus propuestas a veces rayan en el absurdo, por ejemplo, ningún gobernante en seis años podrá sacar del atraso a nuestra nación, ni mucho menos abatirá la pobreza en este tiempo.
Lo que si veo, es que en seis años esta clase política podrá seguir medrando del erario público a costa de quienes sostenemos la economía nacional, los contribuyentes; no es momento de lanzar “bombas”, las “bombas” llaman la atención, pero las ideas inician revoluciones; por ahora ninguno de los candidatos tiende a iniciar una revolución…
@lvarezbanderas